El Consejo de Ministros ha aprobado este miércoles un plan para mejorar la seguridad en la alta velocidad. Su origen son los accidentes registrados en el corredor Madrid-Sevilla, que, según el Gobierno, obligan a reforzar el sistema ferroviario español y a mejorar los protocolos de actuación en circunstancias excepcionales. Adif y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible se han comprometido a trabajar para mejorar el sistema y recuperar la confianza de la ciudadanía en la alta velocidad.
El plan se despliega en ocho apartados. Los tres bloques principales son la innovación tecnológica, los protocolos de control y seguridad, y los recursos humanos.
Si bien son medidas que, en su mayoría, resultarán efectivas, algunas, como el gemelo digital, la validación cruzada y todas las relacionadas con los recursos humanos, se deberían haber implementado antes.
Innovación tecnológica
Se creará un nuevo software para los centros de control con alertas automáticas, libros electrónicos de telefonemas y checklist de validación. También se mejorará la ergonomía visual para facilitar la visualización de la ubicación de los trenes y del estado de las vías.
Además, se desarrollará un agente de inteligencia artificial y un gemelo digital de la red. Su misión será supervisar el funcionamiento del sistema, anticipar escenarios y detectar anomalías. También monitorizará las conversaciones entre maquinistas y controladores. Gracias a esta mejora tecnológica, que se podría haber implementado antes, se facilitará el trabajo de los empleados y se reducirá el error humano, ya que el gemelo digital con IA permitirá anticipar las consecuencias de cada decisión.
El plan incluye asimismo la finalización del despliegue total del ERTMS Nivel 2 en la línea Madrid-Sevilla, contratado a Thales (ahora Hitachi) en 2021. La Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF) realizará una auditoría extraordinaria e inmediata de sus sistemas de seguridad, que actualizará la ya realizada en noviembre de 2025.
Hasta que ambos trabajos concluyan, previsiblemente a comienzos de 2027, se reducirán las frecuencias en esta línea. El Gobierno no ha detallado si compensará a los operadores por la reducción de algunos servicios contemplados en sus planes de negocios.
Protocolos de control y seguridad
Se modificarán los protocolos de gestión para incorporar mecanismos de validación cruzada. A partir de ahora, toda decisión adoptada en un centro de control en circulación «degradada» (sin asistencia de los sistemas de bloqueo automáticos) deberá ser supervisada y validada por al menos un segundo controlador humano. Así, fallos como la orden errónea que desencadenó el accidente de Urda, se evitarán con mayor facilidad.
La AESF revisará, además, la normativa y la operativa del sistema. También se elaborará un estudio técnico con expertos independientes para evaluar medidas adicionales de seguridad pasiva en los coches.
Entre ellas figura rediseñar los espacios de equipaje como compartimentos cerrados, que eviten proyecciones en caso de frenazos bruscos o impactos. La contención de equipajes ya fue anunciada en 2014 como consecuencia del accidente de Angrois. Renfe anunció una inversión de 8 millones de euros en febrero de ese año.
Recursos humanos
Se mejorarán las condiciones laborales del personal de circulación y se reforzarán las plantillas, de acuerdo con los planes acordados con los sindicatos, que desde 2017 reclaman la recuperación de la plantilla perdida durante la crisis de 2008. Se modificará el artículo 38 del RDSOIF para adecuar los descansos de los responsables del tráfico ferroviario a los picos de mayor exigencia.
Los protocolos de control de la fatiga, hoy avanzados para los maquinistas, se extenderán a otros perfiles críticos. Es el caso del personal de seguridad en obras ferroviarias, como encargados de trabajos y pilotos.
Por último, se ampliará la formación continua de los responsables de circulación mediante mentorías, nuevas acreditaciones y simulacros periódicos para entrenar la gestión de situaciones no habituales.

