Un tren de Media Distancia con unos 90 ocupantes quedó detenido en la madrugada del 9 de octubre dentro del túnel Das Maceiras, en la línea 850 (Vigo-Urzáiz a Bifurcación Arcade, Redondela), tras una avería con conato de incendio.
No fue un incidente real, sino un simulacro organizado por Adif con Renfe para someter a prueba la respuesta ante una emergencia en el túnel más largo del Eje Atlántico, con 8.279 metros.
La tripulación no logró controlar el fuego simulado, por lo que se activó el protocolo habitual: aviso al centro de protección de Adif, movilización de los servicios externos y puesta en marcha de la evacuación.
Los Bomberos de Vigo intervinieron para extinguir el incendio y retirar a diez heridos simulados, atendidos después por Urgencias Sanitarias 061. El resto de viajeros —entre ellos una persona invidente— fue evacuado por una galería hacia el tubo contiguo y, desde allí, hacia el exterior.
También participaron Axega, Protección Civil, Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil. Renfe aportó un tren de la serie 121, el material empleado en los servicios A Coruña–Vigo, además de personal y centros de gestión y seguridad.
Estos simulacros permiten comprobar sobre el terreno si los planes de autoprotección son operativos, si las galerías y salidas funcionan y si los tiempos de evacuación son asumibles. También obligan a Adif, Renfe, sanitarios, bomberos y fuerzas de seguridad a ensayar conjuntamente la comunicación y el mando, algo difícil de validar solo sobre el papel.
En un túnel, donde el humo, la ventilación y el acceso de los equipos de rescate pueden complicar una intervención, detectar fallos en un ejercicio evita descubrirlos durante una emergencia real.

